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Pérdida

Solo un momento

Vicentico · Solo un momento · 2010

24 de abril de 2026 4 min de lectura

Etiquetas rock argentino 2010s

El viajero pregunta al vacío porque aprendió a preguntarle a ella. El faro ya no está. Solo queda el camino y la duda de si alguien esperará al llegar.

La canción describe un viaje. Pero el viajero no sabe adónde va. Y tampoco sabe quién lo espera al llegar.

Las preguntas al vacío

“¿Cuál es aquel camino que tengo que tomar?”

No hay destinatario. El narrador pregunta cuál es el camino, cuántas son las señales, cuál es la hora exacta en que tiene que partir — y las preguntas flotan sin que nadie las reciba.

Eso es lo que la canción dice sin decirlo: la persona que tenía las respuestas ya no está. No se declara su ausencia, no se llora, no se explica. Se demuestra: el narrador pregunta al vacío porque aprendió a preguntarle a ella, y ahora el hábito sigue pero la destinataria desapareció.

“Siempre vos fuiste mi faro en la ciudad.” El verbo en pasado hace todo el trabajo.

El faro en la ciudad

Un faro no es el destino. Es lo que te dice dónde están las rocas.

Esa distinción importa. Ella no era el lugar al que llegaba: era lo que le permitía moverse. El faro no te espera al final del camino — te orienta mientras navegás. Y los faros están fijos; son los barcos los que se mueven. Él siempre viajó solo, pero viajó orientado. Ahora viaja solo de verdad.

La imagen es marina pero la ciudad está. Faro en la ciudad: la mezcla es exacta. El lenguaje de los navegantes trasladado a las calles, a las decisiones de todos los días. En la ciudad también hay naufragios.

”Vas a estar allí”

Todo el movimiento de la canción converge en esta pregunta.

No en una declaración. No en una promesa. En una pregunta sobre el futuro que la canción se niega a responder: yo quiero saber, mi amor, si al llegar / vas a estar allí.

El orden importa: primero el viaje (el camino, las señales, la hora), después la duda sobre el destino. El narrador no sabe si va bien. Pero tampoco sabe qué va a encontrar cuando llegue. La incertidumbre es doble, y la canción termina en el segundo nivel — en la pregunta sobre ella, no en la pregunta sobre él.

Vas a estar allí. No estarás, que sería una afirmación disfrazada. Vas a estar: la construcción coloquial, la pregunta que se hace de verdad.

”Es todo silencio”

Hay una sustitución en la última vuelta del estribillo que es el giro emocional de toda la canción.

Lo que venía siendo es solo un momento / es una mirada hacia atrás muta en: es todo silencio / la última mirada hacia atrás.

Dos palabras cambian, pero el cambio es completo. El solo se vuelve todo: lo que era mínimo y acotado de repente lo abarca todo. El momento se vuelve silencio: lo que era tiempo se vuelve ausencia de sonido, de respuesta, de señal. Y aparece última donde antes no había ningún adjetivo — esta mirada ya no es una más. Es la que cierra.

La canción no lo anuncia. Lo hace.

Willie y Vicentico: el mismo camino, dos momentos

La versión de 2014 con Willie Nelson no es un featuring. Es la misma canción desde dos edades de la vida.

Vicentico canta desde el medio del camino, mirando hacia atrás, sin saber adónde va. Willie canta desde el final: I’m at the end of the road, tell me now / will I find you there, darling? La misma pregunta, pero Willie llega a hacerla desde el borde, no desde la mitad.

No se traducen el uno al otro. Cada uno agrega lo que el otro no puede decir porque no está en ese punto del viaje. El inglés y el español no compiten: son dos testigos del mismo tránsito que coinciden en la pregunta y la hacen desde distintos lados del tiempo.

Willie suma una imagen que no estaba en la original: a bouquet of roses shot from a gun. Un ramo de rosas disparado como bala. Es la contracara del faro — la otra forma de llegar a alguien, la que no da tiempo de maniobrar. Vicentico la necesitaba pero no la podía traer solo.

”Y así nada más”

“Es una mirada y saber cuál es el camino / y así nada más.”

Así nada más puede ser resignación: apenas eso, qué poco. O puede ser suficiencia: nada más que eso, y alcanza. La canción no resuelve cuál de las dos. Vicentico tampoco.

Esa ambigüedad es la que hace que la canción suene diferente según desde dónde la escuchás. Si llegás a ella desde la pérdida, el así nada más es derrota. Si llegás desde la resolución, es que el camino, una vez encontrado, no necesita más explicación.

Siempre viajó solo. Lo que perdió no fue la compañía. Fue el camino.

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