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Esperanza

Haven't Met You Yet

Michael Bublé · Crazy Love · 2009

12 de octubre de 2026 5 min de lectura

Etiquetas pop canadiense 2000s

Una canción de amor para alguien que todavía no llegó. Bublé la escribió cuando ya la conocía, y en un idioma que ella no entendía.

Es una canción de amor para alguien que todavía no llegó. La destinataria no tiene nombre ni cara, y aun así la canción le habla con una confianza que muchas no se animan a tener con alguien sentado enfrente.

Pensé que había pensado

“I’ve broken my heart so many times, I stopped keeping track.” El corazón es suyo y el que lo rompe también.

La estrofa sigue igual. “Talk myself in, I talk myself out.” “I get all worked up, then I let myself down.” Se convence, se desconvence, se entusiasma, se decepciona. Mucha acción y un solo actor: las mujeres que tuvieron que estar en esas historias rotas no figuran, ni siquiera como culpables.

El circuito se cierra en el último verso: “I thought I’d thought of every possibility.” Pensé que había pensado. Dos pasados apilados, un pensamiento sobre otro pensamiento, contados desde el lugar donde ya sabe que prever todo no le alcanzó. Es la frase de alguien que les ganó todas las discusiones a sí mismo y perdió igual.

Y entonces llega el you del estribillo. Es el primer otro de la canción, y entra a un cuarto donde el narrador estuvo hablando solo demasiado tiempo.

Por eso se queda. Casi todos estuvimos en esa estrofa: con el corazón roto, discutiendo con nosotros mismos si valía la pena animarse otra vez. Lo único seguro era que a la persona que imaginábamos todavía no la conocíamos. La canción agarra esa espera y le pone yet, y la espera se vuelve una cita.

Todavía

“I just haven’t met you yet.” El yet convierte una queja, no te conocí, en un turno: hasta ahora no, pero. La gramática da el encuentro por hecho y deja pendiente solo la fecha. Y adelante va un just que lo achica todo, como si no conocerla fuera un trámite, un detalle de agenda.

Lo demás la canción no lo sabe, y no lo disimula. “Wherever you are, whenever it’s right”: un lugar y un tiempo sin llenar. “You’ll come out of nowhere and into my life.” Ella viene de ningún lado, sin pasado ni rasgos, con un pronombre por toda identidad.

Y una cuenta: “I guess it’s half timing and the other half’s luck.” Mitad momento, mitad suerte. El que en la primera estrofa lo calculaba todo deja el cien por ciento fuera de su alcance, y después de pensar cada posibilidad se entrega a las dos que no dependen de él.

Cada vez que termina el estribillo, la voz se queda tarareando: hmm, mmm, mmm, mm. Ahí iría un nombre. La canción no lo tiene y no lo inventa. Tararea la ausencia.

Love, love, love

Hay un verso que cuesta cantar sin trabarse: “You’ll make me work so we can work to work it out.” Tres veces work en una línea, y al que canta encima de la grabación se le enreda la lengua justo ahí. Es el verso menos romántico de la canción y el más fácil de creer: promete trabajo, y hasta para cantarlo hay que hacer un esfuerzo. Al final vuelve recortado, “and I’ll work to work it out”, sin el you’ll make me. Para entonces ya lo cantamos de memoria.

Después la canción se engancha. “I’ll give more than I get, than I get, than I get, than I get.” Ahí ya no hay verso que seguir, hay una frase que gira sobre sí misma y que uno repite sin darse cuenta, en la ducha o manejando, como quien insiste en una promesa que nadie le pidió. El que en el primer verso dejó de contar los corazones rotos ahora lleva una cuenta, y la lleva en rojo, a propósito.

Y el cierre: “I said love, love, love, love.” En toda la canción love había pasado dos veces de costado. Al final llega más de una docena de veces seguidas, tantas que deja de significar y queda en puro sonido. Es el tarareo del estribillo, ahora con letra: donde iba un nombre que la canción no tiene, la voz pone love hasta que suena a hmm.

Eso es lo que queda dando vueltas cuando la canción termina. Una palabra repetida hasta volverse ritmo, y detrás, la frase que la sostiene: todavía no te conocí.

Kid

Bublé escribió la canción con Alan Chang y Amy Foster-Gillies. En una entrevista con el diario australiano The Age contó de dónde salió: “I wrote it because I had met this girl and there was nothing solid about anything of it.” La chica era Luisana Lopilato, una actriz argentina. Los dos venían de relaciones muy públicas; él, de la suya con Emily Blunt. “She didn’t speak English”, agregó.

O sea: cuando escribió I haven’t met you yet, ya la conocía. Y se lo cantó en un idioma que ella no entendía.

Bublé también contó que a su novia le dice kid. El estribillo dice “I promise you, kid.” La canción jura que todavía no hay nadie, y a ese nadie le habla como le hablaba a ella. El apodo delata lo que el título niega.

En la entrevista la palabra vuelve: “There was every reason to not try to get into this predicament of a relationship, yet I did.” Ahí yet ya no es todavía, es sin embargo: había todas las razones para no intentarlo, y aun así.

Bublé dijo también que fue a primera vista: la vio y supo que tenía que conocerla. A la que ya le habían presentado.

A mí me pasó parecido. A Marce la conocí como la novia de un amigo. Después fuimos amigos, y durante todo ese tiempo supe que alguien como ella me iba a gustar bastante. La tenía al lado y todavía no la conocía. Llevamos dieciséis años casados.

En castellano no hace falta elegir. Conocer sirve para las dos cosas: para la noche en que te presentan a alguien y para los años que tardás en saber quién es.

Ya la había conocido. Todavía no la conocía.

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